Juntos Fuimos Imperio
Recientemente la presidenta de México Claudia Sheinbaum ha propuesto cambiar el nombre de Nueva España, dado y mantenido durante el virreinato, por el de la América mexicana. Así en una rueda de prensa y de la mano de un historiador de su confianza, ha propuesto llamar a lo que se trataba de todo el territorio de la Nueva España como la América mexicana,
“Entonces vamos a llamarle América mexicana se oye bonito” dijo.

Hay populistas que proponen cambiar denominaciones geográficas. Hace apenas año y medio el expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador ya propuso llamar Golfo de California a lo que siempre se ha conocido como el Mar de Cortés en recuerdo y homenaje al conquistador español Hernán Cortés, y ambos, tanto él como Sheinbaum, solicitaron a España que pidiera perdón.
Pero ¿a qué se deben estos intentos constantes de borrar de la memoria de los países hispanos cualquier vínculo con España y con su pasado?
Vamos a descubrir una historia que estos políticos y todos los demás políticos de América deberían de reconocer y admitir.
¿Qué pensaríamos si nos dijeran que, durante más de 300 años, los mexicanos celebraron la conquista de Tenochtitlán por el ejército formado por españoles e indígenas? Cada 13 de agosto se conmemoraba el llamado Paseo del Pendón, con desfiles, festejos, representaciones teatrales de la conquista e incluso corridas de toros. Era una celebración de un pueblo orgulloso de su pasado a diferencia de lo que sostienen muchos políticos actuales.
Los novohispanos eran profundamente patriotas, se sentían herederos de Roma, comparaban la conquista de Tenochtitlan con la toma de Jerusalén. Hernán Cortés, Moctezuma, Malinche eran héroes y símbolos para un pueblo que se sentía valedor de toda una civilización y de la unión y mezcla de culturas. Sin embargo, las disputas de los criollos españoles que querían acaparar más poder acabaron creando una corriente anti hispánica que termino calando en la cultura mexicana y las culturas de los otros países hispanoamericanos, en detrimento de las culturas indígenas como de la cultura hispana.
A lo largo del tiempo se ha difundido la idea de que los territorios españoles en America eran simples colonias, explotadas y despojadas de sus recursos sin recibir nada a cambio.
Este es un error que se ha repetido constantemente en diversos discursos y relatos históricos. Sin embargo, la realidad es diferente. Los virreinatos americanos nunca fueron una colonia, el sistema bajo el cual se organizaba la monarquía hispánica no estaba basado en colonias, sino en una compleja estructura de reinos, virreinatos, capitanías generales y provincias.
La visión colonialista del siglo XIX donde una potencia llega a un territorio para explotarlo, sin ofrecer desarrollo alguno, no se aplica a los territorios americanos. Ejemplos de ello se ven en otras potencias europeas como en la mitad francesa de Santo Domingo donde la producción de azúcar fue su único interés, sin preocuparse por el bienestar de la población.
En la Nueva España la situación era completamente distinta. Desde 1553 existía una universidad junto con sistemas de salud y educación. Además, se había formado una sociedad mestiza que florecía en campos como la literatura, el arte, la arquitectura y la ciencia.
Este contexto muestra que no se trataba de unas colonias en el sentido estricto de la palabra, sin embargo, el mito de que “nos saquearon” y “nos dejaron sin nada” ha calado profundamente en el imaginario colectivo.
La realidad es que en los últimos 3 años las mineras canadienses han extraído más recursos de Mexico y Perú que los que se extrajeron durante tres siglos de virreinato. ¿podría considerarse a Mexico y Perú unas colonias de Canada? En estos términos claramente no, del mismo modo, el termino colonia no se ajusta a lo que fue la Nueva España y Perú. Además, términos que se utilizan actualmente como los de “ciudades coloniales” o “arquitectura colonial” distorsionan la historia, estas ciudades no eran simples centros de explotación ni colonias, si no núcleos de desarrollo cultural, educativo y económico donde la influencia europea se entrelazaba con las raíces indígenas para formar una nueva identidad. El uso de algunas etiquetas es erróneo y está totalmente alejado de la realidad, pues minimiza la verdadera riqueza histórica y cultural de estos territorios, contribuyendo a una visión tergiversada.

El filósofo y jurista francés Montesquieu subrayaba las injusticias, desequilibrios y pobreza que generan las colonias y en base a esto se podría argumentar que, si algún territorio podía considerarse colonia, esa sería la España Europea, debido a que durante largos periodos fue mucho más pobre que sus territorios en America, en la España peninsular de la época hubo hambrunas, salarios miserables y se vivieron momentos durísimos como la propia invasión de Napoleon.
Cuando el monarca pedía impuestos, estos afectaban primero a las regiones españolas europeas. Solo después de que estas regiones eran gravadas, los impuestos llegaban a los territorios de ultramar. Si algo se pudiera comparar con el concepto de colonia serian esas regiones, pero jamás las regiones americanas. A pesar de esto, el error persiste y seguimos utilizando el termino colonia sin comprender su verdadero significado.
El propio Vicente Guerrero, líder insurgente durante la independencia, que llego a ser presidente de Mexico en 1821 lo dejo claro al escribir:
“Nos han querido llamar con el infame nombre de colonos, no lo somos, es una ofensa”.
Muchos historiadores han asegurado durante años que España se convirtió en el imperio más rico del mundo gracias a la extracción de oro y plata de America. Sin embargo, según datos del propio Banco de Mexico, desde 1521 hasta la actualidad, el oro extraído por España solo representa el 7% del total de oro extraído durante toda la historia del país y esto mismo se aplica al Perú, y de ese 7% lo que correspondía a la corona española era una quinta parte (el llamado quinto real). Esto era impensable en las colonias inglesas, holandesas, portuguesas y francesas donde toda la producción y riqueza era transportada y llevada a la capital no existía un tanto por ciento para la corona, todo era propiedad y pertenecía a la corona.

Tal como expone el historiador mexicano Juan Miguel Zunzunegui, “Los españoles no nos robaron nada, pero, además, no se lo llevaron, se quedó aquí. Esta leyenda es un discurso para justificar la mediocridad y decir que somos pobres porque hace 500 años los españoles robaron toda nuestra plata”.
Y señala que el propio Pancho Villa robo mucho más dinero que el propio Hernán Cortes. Pancho Villa fue comandante de la división del norte y destaco por ser uno de los principales lideres de la revolución mexicana, sin embargo, los gobiernos surgidos en America después de las independencias, han querido buscar un enemigo exterior para justificar sus propias carencias.
El imperio español se desangró en América, el enorme costo y desgaste durante siglos para mantener un imperio, con territorios en todo el planeta, termino colapsando al imperio. La monarquía hispánica, tuvo que hacer frente a innumerables guerras y saqueos, en decenas de lugares, para defender tanto a la cristiandad como a sus posesiones, rodeada de enemigos que querían tumbar todo ese poder y terminar con una civilización que había cambiado totalmente las reglas del juego y que cambio el mundo para siempre.
En1803, el explorador y científico alemán Alexander von Humboldt llega a Nueva España atraído por las historias del lugar más próspero del planeta y comienza a registrarlo todo en un ensayo que sorprendería a todos.

En nueva España la población poseía una de las mejores condiciones de vida del mundo. Humboldt hizo unas observaciones muy importantes. Dijo entre otras cosas, que el nivel de vida de los nativos, bajo el imperio, era superior al de los campesinos europeos, particularmente de los rusos y alemanes del norte. Los salarios del campo en México, comparados con los que se pagaban en bengala y en otros lugares bajo dominio inglés eran hasta cinco veces superiores en México que los que había en las colonias inglesas, pero claro, la leyenda dice que los españoles eran unos explotadores y asesinos, manifestaciones que no se sustentan con los datos reales.
Nueva España cuya población no se elevaba a más de 6 millones de personas en esa época proporcionaba al tesoro del imperio el doble de renta neta de la que Gran Bretaña extraía de la india, que tenía una población cinco veces mayor.
Un minero mexicano cobraba hasta 30 Francos por 5 días de trabajo mientras que uno alemán apenas llegaba a 5. Los consumos de carne en México superaban las 189 libras por persona mientras que en París apenas llegaba a 160, repitiéndose esto prácticamente en todos los productos donde Nueva España destacaba por tener un nivel de vida superior al de las principales capitales del mundo.
Un mexicano podía comprar en el año 1800 hasta 2300 kg de harina al año, mientras que apenas 100 años después, su poder adquisitivo apenas le alcanzaba para 500 kg. Esto solo denota, que el empobrecimiento de la población comenzó después de las independencias y desmiente categóricamente las afirmaciones mal intencionadas de políticos, historiadores e interesados, para teñir con un velo de oscurantismo uno de los mejores momentos que América ha vivido jamás.
Universidades, catedrales y palacios se erigían en las principales ciudades la leyenda de que America era pobre no se sostiene y una de las pruebas más evidentes es que los ingleses constantemente asaltaban las costas americanas en busca de riquezas, ya que Hispanoamérica llegó a ser el lugar más próspero y rico del planeta.
Humboldt indicaba también, que la población indígena era muy superior a la estimada, en contra de lo que la leyenda negra decía sobre los territorios hispanos, donde se vendía que los españoles masacraban a la población, quedando esto total desmentido en los registros de capitación, donde se registraban los tributos personales de los habitantes.

Hay una verdad incómoda en America … la conquista americana la hicieron miles de indígenas liderados por un grupo de españoles y la traición e independencia del imperio español, la hicieron españoles luchando contra Indígenas que querían seguir siendo fieles al rey.
Esto tiene que hacer entender que, los pueblos americanos, no eran posesiones de España, los pueblos americanos eran España con todo su legado de Roma, Grecia y Tierra Santa. Legado arrebatado por una minoría de Criollos españoles, con intereses propios, que acabaron hundiendo a la población indígena.
Antes de la Independencia el 60 % de la población en el virreinato de Nueva España era indígena, mientras que tras ella y en apenas 100 años solo sobrevivió un 8% de la población. La verdadera tragedia de la población indígena no ocurrió durante los virreinatos, ocurrió tras las independencias, como muestran no solo los datos que aporta Humboldt, sino las enormes evidencias de que nunca hubo colonias en América esto lo atestiguo el prestigioso catedrático, senador y parlamentario de Colombia Don Pablo Victoria que pasó una vida luchando contra La leyenda negra.
Para conocer lo que España hizo en América, solo hay que salir a la plaza de cualquier pueblo o ciudad y mirar a su alrededor, oír a sus gentes, entender su cultura, escuchar su música y detenerse a pensar que España nació a ambos lados del Atlántico.
España es el país que más patrimonio de la humanidad ha creado. El imperio español dejó una huella enorme en el patrimonio mundial, entre 1492 y 1898 se levantaron 52 edificaciones de tal importancia que han sido reconocidos como patrimonio de la humanidad según la UNESCO junto con otras 41 en la actual España.
Como afirmo el historiador japones Yutaka Suzuki en su libro “La verdadera España” ninguna de las excolonias francesas, holandesas o del imperio británico cuentan con un solo patrimonio de la humanidad.
Cuando en 1636 se fundó la primera Institución universitaria de Norteamérica que fue la universidad de Harvard en la Colonia inglesa de Massachusetts, ya había 10 universidades en la América española. En contraste, Portugal no fundó ninguna universidad en Brasil, tampoco Francia ni Holanda en sus colonias.
La principal diferencia entre el modelo español y el de otras naciones radica en la visión de la monarquía hispánica que promovió un sistema educativo integral y europeo, dirigido por igual a los nativos, criollos y españoles que residían en sus territorios.

Este modelo se fundamentó en el que estableció Alfonso X El Sabio, quien sentó las bases del derecho universitario español a través de una de las siete partidas, donde definió diferentes niveles de estudio, así surgieron universidades generales oficiales o mayores y particulares privadas o menores.
Las instituciones académicas fundadas en América replicaron el modelo español bajo la protección real y el auspicio de órdenes religiosas siguiendo el ejemplo de universidades como las de Salamanca Valladolid y Alcalá de Henares. De esta manera hubo facultades mayores donde se estudiaba derecho, teología, medicina, artes y menores dedicadas a filosofía. Algunas universidades tenían cátedra de lengua indígena ya que era obligatorio para los religiosos que ejercían la enseñanza en America.
La regulación de los estudios y la dificultad para acceder a la docencia convirtieron a las universidades en America en centros de formación e investigación tan relevantes como los de Europa.
La primera universidad en America se estableció en Santo Domingo en 1538. Fue la Real y Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, que fue cerrada en 1824 poco después de la Independencia. La última universidad fue la Real Universidad de Guadalajara en México en 1792. En total se crearon 23 universidades entre los siglos XV y XVII, además se fundaron universidades en Filipinas donde se establecieron otras dos.
La Cátedra de Prima de Medicina fue creada por el rey Alfonso X el Sabio en el año 1252 en la Universidad de Salamanca. Era la clase principal y más importante del día. Los maestros leían y explicaban los textos médicos antiguos. Esta cátedra sentó las bases de los estudios médicos formales. En ella se enseñaba la teoría clásica de la salud y la enfermedad. Ese sistema se llevó a América donde permitió la construcción de una red de hospitales desde fecha muy temprana.
Los Reyes Católicos encomendaron en 1503 a Nicolás de Obando gobernador de la española, en la actualidad Santo Domingo (República Dominicana), “Construir un hospital en cada pueblo donde se acojan y curen así los cristianos como indios” esa sensibilidad hacia los nativos no era solo el resultado de la fe religiosa, sino también del auge de la cultura y ciencia españolas en el siglo XVI.
El resultado fue que entre 1500 y 1550 se crearon 25 grandes hospitales y muchos más pequeños.
Ese crecimiento convirtió la profesión médica en América como algo atractivo pero que necesitaba una regulación para evitar el intrusismo y los chamanes. México y Cuba se destacan como los territorios con mayor cantidad de hospitales, en el siglo XVI se establecieron 210 instituciones hospitalarias en toda Nueva España, mientras que en Cuba se construyeron 135.

Desde el siglo XVI hasta la independencia alrededor de 150,000 licenciados se graduaron en las universidades españolas de America. A finales del siglo XVI llegaron aproximadamente 30,000 libros a Nueva España. La enseñanza de ciencias, letras y artes en estas universidades posiciono a ciudades como Mexico y Lima en un nivel comparable o incluso superior al de algunas europeas.
Otro lugar que precisa de mención especial es el de la ciudad de Quito. La Iglesia de la Compañía de Jesús en Quito, se caracteriza por ser la mayor expresión del barroco quiteño. Su interior es completamente espectacular, se encuentra bañada totalmente en oro y tardó en levantarse más de 150 años.
San Francisco de Quito fue la primera ciudad hispanoamericana en ser nombrada patrimonio de la humanidad. La ciudad alberga una de las mayores densidades patrimoniales de todos los centros históricos de América del sur. Los tesoros arquitectónicos y artísticos, las iglesias, museos y plazas, se sitúan entre los menos alterados del mundo y son un ejemplo perfecto de la cultura hispánica.
Quito, actual capital de Ecuador, era una ciudad que estaba llena de artes y ciencias en la época virreinal. Sus artistas fascinaban al mundo con algunas de las obras más espectaculares de América.
Incluso el rey de España, Carlos I, llegó a decir “no me preocupa que Italia tenga a Miguel Ángel, en América yo tengo al maestro Caspicara”

La idea de que los españoles fueron solo a saquear queda en evidencia en Quito, ciudad llena de riquezas históricas que desmiente y demuestra lo contrario. No tiene sentido querer, como dice la leyenda negra, eliminar a los indígenas, pero en cambio, llenar de hospitales, escuelas y universidades las ciudades o robar todo el oro y bañar las iglesias de él.
Como resultado de esto, España logró generar más bienes culturales reconocidos como patrimonio de la humanidad, así como un mayor desarrollo científico y socioeconómico en su imperio, que cualquier otro país europeo en las épocas moderna y contemporánea. Este legado va más allá de la lengua, abarcando arte, religión, educación y valores que hoy comparten millones de personas en el planeta.
Sin embargo, la leyenda y la propaganda antihispana que surgió en países protestantes como Inglaterra y Holanda se ha encargado de ocultar el legado español en América.
“America es ingobernable para nosotros, este país caerá infaliblemente. El que sirve a una revolución, ara en el mar. la única cosa que se puede hacer en América es emigrar. Este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles de todos los colores y razas, devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad”
Esta carta de Simón Bolívar al general Juan José Flores en 1830 expone su decepción tras una guerra fratricida donde América se fragmentó en decenas de pequeños estados y lanza una dolorosa premonición, que ciertamente se ha cumplido, sobre el futuro de Hispanoamérica.
El propio Bolivar se daba cuenta y sabia, que lo que se estaba creando (independencias con nuevos gobiernos), era peor que lo que ya estaba o existía y que se dirigían al desastre y fracaso total.

Hoy 200 años después, los hispanos se mueven entre la irrelevancia en el mundo y la frustración de unos pueblos y naciones que una vez fueron uno, y que juntos, alcanzaron las mayores cotas de civilización y prosperidad que la humanidad ha conocido nunca.
José Luis Navarro (actualizado el 24-7-26)
Notas:
Nota sobre los términos “Criollo” y “Criollos”: El término criollo se utiliza principalmente para designar a los descendientes de europeos que nacieron en un país hispanoamericano. También se aplica de manera más amplia para referirse a todo aquello que es autóctono o propio de la cultura de estos países.
Origen y evolución del significado
Con el tiempo, el concepto evolucionó y se adaptó al español para distinguir a los hijos de españoles (y otros europeos) nacidos en América, frente a los peninsulares (nacidos en España).
La palabra proviene del portugués crioulo. Aunque el uso original estaba ligado a la jerarquía social de la época virreinal, su significado ha variado dependiendo del país y el contexto:
- En el ámbito histórico: Los criollos llegaron a formar una poderosa élite económica e intelectual que lideró y dirigió los procesos de independencia en gran parte de la América Hispana.
- En el habla coloquial de varios países: Se utiliza como sinónimo de algo tradicional, popular o característico del lugar (por ejemplo: música criolla, comida criolla o expresiones vernáculas).
Este término crea confusión. Cuando en el ámbito histórico mencionamos “criollos” el lector o el auditorio piensa que nos estamos refiriendo a la población en general o autóctona.
Puedo afirmar, con conocimiento de causa, que hay muchos estamentos políticos y estatales interesados en que esta interpretación errónea se generalice y se mantenga. Todo lo que cree confusión o malas interpretaciones en cualquier tema relacionado con los virreinatos e independencias es bien recibido en estos estamentos e instituciones.
José Luis Navarro.

José Luis Navarro: Historiador. Investigador y Divulgador. Diplomado en Naturopatía,
Estudios en: Historia. Especializado en Historia Antigua. Historia Antigua de la Península Iberia. Historia Antigua del Medio Oriente. Descubrimiento y Conquista de América. Antiguas Civilizaciones en Oriente Medio. Historia Bíblica y del Cristianismo. Creador de la Multiterapia Natural un nuevo sistema de ayuda y aplicación terapéutico. Estudios en los procesos salud-enfermedad. Estudios en remedios naturales sus orígenes e historia de la medicina. Diplomado en Naturopatía.
Publicaciones: Diferentes artículos publicados en Internet (Historia. Investigación y divulgación. Salud, cuidados y mantenimiento del organismo) Preparando en la actualidad la publicación de artículos y libros.
Felicidades…!!!
Excelente trabajo. Me alegra leer sus artículos. Espero pronto leer sus libros. Éxitos por siempre.