2 de diciembre de 2023

Y Despues De Todo… Algo Ocurrio

La otra historia no contada

El imperio acadio

20 minutos de lectura

El Imperio acadio (en acadio: ūíÜ≥ūíĆĶūí܆ ¬ęmńĀt Akkadi¬Ľ; en sumerio: ūíÄÄūíāĶūíČąūí܆ ¬ęa-ga-de¬Ľ) fue un gran reino de Mesopotamia formado a partir de las conquistas de Sarg√≥n de Acad en el siglo XXIV a. C., considerado por varios historiadores como el primer imperio en la historia de la Humanidad.2‚Äč Los dominios del Imperio se extendieron a toda la cuenca del Tigris y √Čufrates, Elam, Siria y ‚Äēseg√ļn las inscripciones‚Äē a√ļn m√°s all√°, hasta el L√≠bano y la costa mediterr√°nea. Seg√ļn dichas inscripciones, incluso llegar√≠an a realizar incursiones en Anatolia y el golfo P√©rsico hacia Dilm√ļn y Magan (los modernos Bar√©in y Om√°n, en Arabia).3‚Äč

Las ciudades de Mesopotamia se llenaron de monumentos y estelas conmemorativas que hablaban de la grandeza del nuevo imperio y en la escritura se produjo un importante avance del idioma acadio, que se convirti√≥ en la lengua administrativa del Estado.4‚Äč

Historia

Antecedentes

La infiltración pacífica de los semitas en las ciudades sumerias alcanza ahora densidad suficiente para que aquellos obtengan la supremacía política del país. Cabe incluso atribuir esta supremacía a una inmigración repentina y masiva:

Es indudable que se produjo una gran afluencia de gentes en la época en que Sargón se hizo rey. No pudo ser una lenta infiltración de familias interesadas en ganarse la vida en un país más venturoso, por mucho que así lo sugiera el relato del nacimiento y ocupación del héroe. Este nunca fue un ordinario ensi de ciudad, dispuesto a comprometer a las ciudades vecinas en una lucha por la supremacía. En vez de eso edificó una nueva capital y esta albergaba a sus guerreros y a sus familias, no a una mezcolanza de gentes sacadas del Kish. La ciudad se convirtió en centro de la parte septentrional del país, que en adelante se conocería como Sumer y Accad. Este proceso solo pudo producirse por una población consciente de sus diferencias e incluso de la hostilidad de la población vernácula.

C. J. Gadd, en Cambridge Ancient History, fasc√≠culo 17, 1966 p√°g. 33.

Desde el 3000 a. C. los semitas se hab√≠an ido extendiendo desde sus or√≠genes en Arabia hacia el norte, con otros grupos diferentes, como los amorreos. No hay muestras de que estas migraciones se produjesen de manera traum√°tica, sino que parece tratarse m√°s bien de un proceso gradual.5‚Äč6‚Äč En Mesopotamia los m√°s importantes fueron los acadios, presentes en el √°rea del norte de la regi√≥n, en la que se inclu√≠a la ciudad de Kish. En esta ciudad se sabe que Sarg√≥n desempe√Ī√≥ alg√ļn puesto de responsabilidad. Culturalmente, Sarg√≥n era semita ya que se sabe que su lengua era el tambi√©n semita acadio.

Hacia el 2340 a. C. Sarg√≥n fund√≥ la ciudad de Acad (o Agad√©) en las proximidades de Kish, posiblemente al norte. Su localizaci√≥n todav√≠a no ha sido determinada por los arque√≥logos, aunque se especula que podr√≠a haber estado hacia la confluencia de los r√≠os Diyala y Tigris, en las afueras del actual Bagdad.[cita requerida] Los motivos de la fundaci√≥n de Agad√© no est√°n claros. Es probable que Sarg√≥n se rebelase contra su se√Īor en Kish y decidiese establecer un nuevo centro de operaciones.4‚Äč Tampoco se conoce con seguridad que ocurri√≥ en Kish. Tal vez Sarg√≥n la tom√≥ antes de lanzarse hacia a la conquista las tierras del sur o tal vez fue Lugalzagesi de Umma, que hab√≠a formado un imperio local en el √°rea del sur.4‚Äč

Las conquistas de Sargón

Mapa de la extensi√≥n del Imperio acadio con las conquistas de Sarg√≥n y las principales revueltas posteriores. Para la tradici√≥n posterior mesopot√°mica, Sarg√≥n y su nieto, Naram-Sim, se convertir√°n en los modelos arquet√≠picos de emperador. Sobre el primero se proyectar√°n las virtudes a seguir, convirti√©ndole en mito; sobre el segundo, el antimodelo del emperador agotado en sofocar rebeliones que pierde el benepl√°cito de los dioses.6‚Äč

En alg√ļn momento a mediados del siglo XXIV a. C. (2340 a. C.) Sarg√≥n se lanz√≥ a la conquista de las ciudades sumerias del sur. Las conquistas anteriores de Lugalzagesi de Umma pudieron facilitar el camino del conquistador acadio, al encontrarse ya vencida la independencia de las distintas ciudades sumerias. El primero de los objetivos de Sarg√≥n fue Uruk, ciudad c√©lebre por sus grandes murallas y donde en el momento del ataque se encontraba Lugalzagesi. Sarg√≥n no solo conquist√≥ la ciudad, sino que hizo prisionero al rey, oblig√°ndole a caminar hasta el templo de Enlil en Nippur con una argolla al cuello.

Tras esto se lanz√≥ a la conquista del resto de ciudades sumerias. Tom√≥ Ur, Lagash y Umma, con lo que ya controlaba tantas tierras como hab√≠a hecho Lugalzagesi. Con el dominio de toda la Baja Mesopotamia asegurado, continu√≥ sus campa√Īas atacando a los elamitas de los montes Zagros, en el actual Ir√°n, y realiz√≥ incursiones en la ciudad de Mari (en la actual Siria) y Ebla, ya a pocos kil√≥metros del Mediterr√°neo, llegando, seg√ļn las inscripciones, a las monta√Īas de los cedros: esto es, al actual L√≠bano, y tal vez hasta Anatolia.4‚Äč6‚Äč

Sarg√≥n se convirti√≥ as√≠ en el primer monarca hist√≥rico que consigui√≥ unificar toda la cuenca de la Mesopotamia bajo un mismo mandato. Pese a que es probable que esta unidad fuese m√°s te√≥rica que real, la figura de Sarg√≥n fue un referente constante para los monarcas que, posteriormente, tratar√≠an de repetir su haza√Īa. De hecho, en √©pocas posteriores se le conoci√≥ como Sarg√≥n el Grande. Pero su reinado y el de sus sucesores no estuvieron exentos de problemas ya que poco antes de su muerte sufrir√≠a una revuelta general en las ciudades conquistadas.6‚Äč

Pese a estas dificultades, durante el reinado de su nieto y sucesor, Naram-Sin (2260-2223 a. C.),4‚Äč el imperio alcanz√≥ su m√°xima extensi√≥n territorial: en los l√≠mites occidentales incorpor√≥ las regiones de Alepo (en la actual Siria), y el entorno de Tr√≠poli (en la costa mediterr√°nea cananea del actual L√≠bano); en los orientales conquist√≥ Susa y en el norte se expandi√≥ por Anatolia. Sin embargo hubo un pueblo al que Naram-Sin no consigui√≥ conquistar pese a que guerre√≥ contra ellos y les infligi√≥ algunas derrotas. Eran los guti, que habitaban los montes Zagros y que atacaban y saqueaban continuamente las tierras del valle.7‚Äč El nuevo rey tuvo que enfrentarse adem√°s a numerosas rebeliones.

En alg√ļn momento de su reinado parece que Naram-Sin fue deificado. El motivo, seg√ļn una inscripci√≥n en una estatua, fue por petici√≥n de su pueblo a los dioses, despu√©s de que el rey ganase nueve batallas contra las que se le rebelaron ¬ędesde los cuatro confines del mundo¬Ľ. Los dioses concedieron y se le construy√≥ un templo en Agad√©, que hasta entonces no estaba dedicado a ning√ļn dios.4‚Äč

Tras la muerte de Naram-Sin, su sucesor e hijo, ҆arkaliŇ°arri (22232198) vio incrementada la presi√≥n sobre el imperio: Elam se rebel√≥, conquistando varias ciudades del sur de Mesopotamia. Posteriormente sufrir√≠a invasiones por parte de los amorreos, a quienes lograr√≠a vencer, y de los guti a los que inicialmente tambi√©n reducir√≠a. Sin embargo el imperio estaba muy desgastado y tras su muerte las ciudades del sur de Mesopotamia se independizaron. Tras esto, los dominios del antiguo imperio quedaron reducidos al √°rea circundante de la antigua capital, Agad√©.4‚Äč

Historia seg√ļn fuentes tradicionales

Un mito, el primero en el tiempo, parecido al de otros antiguos caudillos surgidos de la nada, un funcionario sem√≠tico al servicio de Urzababa, rey de Kish, forma un partido con gente de su estirpe, organiza un ej√©rcito, depone a Urzababa y levanta una ciudad que dar√° nombre a su pueblo y a su imperio. Accad o Agad√©. El nuevo dominador se da a s√≠ mismo un nombre de significado pol√≠tico: Sarg√≥n (transcripci√≥n b√≠blica del acadio ҆arrukenu, ‚Äėrey verdadero‚Äô).

Otro mito rodea su infancia de ninbo portentoso: hijo de un ¬ęn√≥mada de la monta√Īa¬Ľ y de una especie de vestal, viene al mundo en Azupiranu (¬Ņla ciudad del azafr√°n?). En la necesidad de desprenderse del ni√Īo, su madre lo abandona en un cesto en aguas del r√≠o √Čufrates. Un palmero lo recoge; lo cr√≠a como hijo y ense√Īa su oficio. Sarg√≥n ser√° jardinero, y as√≠ lo acredita la Lista de Reyes. Mas aqu√≠ viene de nuevo un agente sobrenatural, √ļnico modo de explicar su mete√≥rica ascensi√≥n: la diosa Istar, prendada del muchacho, lo introduce en la corte de Kish, donde llega a copero del rey Urzababa. Un buen d√≠a, este le ordena realizar un acto que raya la impiedad, ¬ęcambiar las ofrendas de bebidas en el Esagila¬Ľ. Sarg√≥n desobedece y se hace todav√≠a m√°s obsequioso con la divinidad. Como consecuencia de ello el dios Marduk decide privar de su trono a Urzababa y d√°rselo a Sarg√≥n. Pero el cambio de poderes no parece haber sido inmediato, pues entre los m√°s interesados en la intriga median cinco reinados en Kish. Ser√≠a durante estos cuando Sarg√≥n construy√≥ Accad, la capital de su principado.

Los hechos que le llevaron a la soberan√≠a del pa√≠s entero no pueden ordenarse en el tiempo, por falta de datos; pero gui√°ndose por la l√≥gica parece natural que el primer enemigo a eliminar fuese Lugalzagesi. De su guerra contra este sabemos que despu√©s de unas preliminares conversaciones y desaf√≠os, Sarg√≥n tom√≥ por sorpresa la ciudad de Uruk, derrot√≥ dos veces a generales de su adversario, y en una tercera batalla venci√≥ y captur√≥ al propio Lugalzagesi, que fue llevado prisionero al templo de Enlil en Nippur como testimonio de la complacencia de los dioses en el triunfo del nuevo se√Īor. Ur, Lagash y otras ciudades que segu√≠an a Lugalzagesi cayeron seguidamente a consecuencia de campa√Īas que se describen con la misma o parecida f√≥rmula ¬ębatall√≥ con el nombre de X; lo derrot√≥; asest√≥ el golpe a su ciudad y destruy√≥ sus muros¬Ľ. Tras la toma de LagaŇ°, Sarg√≥n ¬ęlav√≥ sus armas manchadas de sangre en el mar¬Ľ. La ca√≠da de Umma, √ļltimo foco de resistencia puso en sus manos toda Sumer.

Tras la dominaci√≥n del pa√≠s, Sarg√≥n eleva sus miras al extranjero. La ruta de sus conquistas occidentales comienza en Tuttul (actual Kit, a unos 150 km al oeste de Bagdad); sigue con la toma de Mari y culmina con la anexi√≥n de Siria y el L√≠bano tras la conquista de Iarmuti (al sur de Byblos) y Ebla (cerca de Alepo) y alcanza el ¬ębosque de los cedros¬Ľ y las Monta√Īas de Plata (Amanus). Fuentes posteriores como el texto que acompa√Īa al Mapa babil√≥nico del mundo (actualmente en poder del Museo Brit√°nico) a√Īaden a todo esto una expedici√≥n erizada de peligros y obst√°culos hasta la ciudad anat√≥lica de Purushkhanda, en Capadocia, donde una corporaci√≥n de mercaderes oprimida, recab√≥ y obtuvo su protecci√≥n.

La cr√≥nica tard√≠a de las glorias y desventuras de Akkad, as√≠ como los llamados textos augurales (f√≥rmulas para ar√ļspices que citan ejemplos del pasado), arrojan una sombra amenazadora sobre el dorado colof√≥n de la era sarg√≥nida. Seg√ļn ellas, antes de concluir su reinado de 56 a√Īos, Sarg√≥n vio levantarse contra √©l a todos los pueblos de su imperio. La situaci√≥n lleg√≥ al extremo cr√≠tico de que los acadios se vieron cercados en su capital; ¬ępero Sarg√≥n sali√≥ al campo de batalla, los derrot√≥, los amonton√≥, y arroll√≥ sus dilatadas huestes¬Ľ. La organizaci√≥n y administraci√≥n del imperio se prestaba a esto levantamientos generales o parciales contra el poder central. Todos los sucesores de Sarg√≥n hubieron de afrontar el mismo problema, sin encontrar para √©l m√°s soluci√≥n que la fuerza de las armas.

Dos de sus hijos, RimuŇ° y ManiŇ°tusu, le suceden. Por contradicciones de las fuentes todav√≠a no se sabe cu√°l de ellos es el primero en reinar; parece ser que RimuŇ°, aunque no era el primog√©nito. Al comienzo de sus nueve a√Īos de gobierno, RimuŇ° sofoca una rebeli√≥n de las ciudades sumerias, capitaneada por Kaku, pr√≠ncipe de Ur, y reconquista el territorio oriental de Warakhshe, aliado con Elam en su contra, como antes hab√≠a estado en contra de su padre. Los botines de esta campa√Īa debieron de ser inmensos, pues RimuŇ° reparti√≥ trofeos por todo el imperio. Pero sus triunfos militares no bastaron para mantenerlo en el trono mucho tiempo; una conspiraci√≥n de sus cortesanos, a lo que no sabemos si su hermano fue ajeno o c√≥mplice, lo hizo sucumbir.

Los comienzos del principado de ManiŇ°tusu parecen haber transcurrido en calma, m√°s tarde un levantamiento de dos de los inquietos territorios orientales, Anshan y Serikhum, lograron resistir el ataque de ManiŇ°tusu; el rey enemigo fue llevado preso al templo del Sol, en Sippar. Ni Anshan ni Serikhum est√°n localizadas con precisi√≥n, aunque figuran mucho en la historia del Elam (se ha supuesto situada cerca de Susa). Respecto a Serikhum se sabe menos, pero su problema interesa a la investigaci√≥n pues una variante del texto dice ¬ęAnshan y la ciudad de MeluŠłęŠłęa¬Ľ y se plantea que estuviese situada en el valle del Indo. Comprobada la intensa relaci√≥n entre la cultura india de Mohenjo-Daro (en la actual Pakist√°n) y la mesopot√°mica, particularmente en la √©poca de Akkad, el problema adquiere una dimensi√≥n extraordinaria, pues una entente entre Elam y el lejano valle del Indo rebasa las posibilidades consideradas tradicionalmente.

Naram-sin fue hijo y sucesor de Manishtusu, y nieto por tanto de Sarg√≥n. La historiograf√≠a mesopot√°mica posterior no sab√≠a cual de los dos ‚Äēel nieto o el abuelo‚Äē era el m√°s admirable. Se le atribuye un reinado de 37 a√Īos, pero con una cronolog√≠a tan endeble como la de Sarg√≥n. Es patente que hubo de batallar a fondo, lo mismo en el oeste (Siria y Anatolia) que en oriente de sus dominios. Aqu√≠ sus m√°s encarnizados enemigos fueron los guti y los lullubi, remotos antepasados tal vez de los actuales kurdos y luristan√≠es, que han conservado algo de nombres y mucho car√°cter de aquellos ind√≥mitos monta√Īeses. Parece seguro que Naram-sin logr√≥ subyugar a estos y otros enemigos, pero tambi√©n que al t√©rmino de su reinado el imperio estaba tan d√©bil que solo el pu√Īo f√©rreo del monarca lograba mantenerlo unido. De todas maneras, con Naram-sin culmina el concepto acadio de monarqu√≠a. Cualquiera de sus medidas de gobierno pesaba tanto sobre el estado de sus s√ļbditos, determinaba de tal manera las condiciones de su existencia, que no es de extra√Īar que se le considerase un dios. Naram-sin es, en defecto, el primer rey mesopot√°mico que antepone a su nombre el signo reservado hasta entonces a los dioses (dingir), y que consciente y a prueba de sus vasallos le invoquen como el ¬ędios de Akkad¬Ľ. √Čl es tambi√©n el primero que en soberbia afirmaci√≥n de dominio universal, se titula ¬ęRey de las cuatro partes (del Mundo)¬Ľ, Sumer y Akkad, Elam, Subartu (Alta Mesopotamia) y Amurru.

El hijo y sucesor de Naram-sin, es llamado ҆arkaliŇ°arri, que significa ¬ęrey de todos los reyes¬Ľ. Sin embargo, el primero de sus t√≠tulos oficiales, ¬ęRey de Akkad¬Ľ, refleja una triste realidad de unos dominios mucho m√°s exiguos que los de su padre. El imperio comienza a desmoronarse. En 25 a√Īos de reinado, ҆arkaliŇ°arri se jacta de haber detenido en Basar (actual Yebel-el Bishri) una invasi√≥n de amoritas procedentes de Siria, y de haber realizado victoriosas campa√Īas contra Gutium, el pa√≠s de los belicosos monta√Īeses a quienes Naram-sin no hab√≠a logrado mantener m√°s que en precaria sujeci√≥n. Pero a pesar del pomposo lenguaje de las cr√≥nicas oficiales, los guti desencadenaron el ataque fatal para los acadios. Si la capital misma no fue destruida del todo, qued√≥ en cierto grado tan mal parada que ni m√°s tarde se conoc√≠a su emplazamiento y a d√≠a de hoy siguen sin haberse identificado sus ruinas. Los inventarios regios citan despu√©s de ҆arkaliŇ°arri algunos nombres de reyes fantasmales, y la Lista, siempre tan lac√≥nica, se pregunta con triste ret√≥rica ¬ę¬Ņqui√©n era rey? ¬Ņqui√©n no era rey?¬Ľ

Significación política del Nuevo Imperio

De cualquier manera que se juzgue el imperio de los acadios, es obligado reconocer que su r√©gimen rompi√≥ los moldes del antiguo estado-ciudad. El rey es ahora el centro del mundo civilizado; en sus manos se concentran todos los hilos de una vasta organizaci√≥n estatal; nada cae fuera de su autoridad y jurisdicci√≥n. Para imponerse dispone de un nutrido ej√©rcito permanente y de una red burocr√°tica sostenida en primer lugar por sus representantes personales en la capital y en las ciudades del imperio. Los altos jefes del ej√©rcito y de la administraci√≥n constituyen lo m√°s selecto de la nueva sociedad, son los ¬ę5400 hombres que a diario comen delante de Sarg√≥n¬Ľ. Dentro de una mayor√≠a de acadios hay constancia de la presencia de sumerios en esta hueste selecta, de personas que por motivos diversos hab√≠an acreditado lealtad al nuevo r√©gimen o ten√≠an razones muy poderosas para mostrarse adictas al mismo.

Uno de los pasos dados por Sarg√≥n tuvo consecuencias para la posterior cultura mesopot√°mica: la sustituci√≥n del sumerio por el acadio como lengua escrita. Aunque a veces textos vayan acompa√Īados de versiones sumerias, el predominio de una lengua sobre la otra va ganando terreno hasta dejar al sumerio arrinconado en el ritual religioso y los textos cient√≠ficos. La lengua hablada se mantuvo todav√≠a unos siglos en las ciudades del sur, pero su suerte era ya irreversible, desde el segundo milenio toda Mesopotamia hablaba ya lenguas sem√≠ticas. Para sostener la burocracia y el ej√©rcito el tesoro real ten√≠a que poseer enormes riquezas. Uno de los medios de pago acreditados consist√≠a en la cesi√≥n, por parte del rey, de terrenos de su propiedad a miembros de la administraci√≥n estatal, para que estos los explotasen por su cuenta a cambio de un diezmo de sus productos. El llamado Obelisco de Manishtusu acredita que el rey paga un justo precio a sus propietarios legales por tierras adquiridas con este fin, y que adem√°s se cuida de que las personas que pudieran resultar perjudicadas por esas medidas encuentren medios de vida conforme a sus necesidades.

Después del Imperio

La lista Real Sumeria menciona cuatro reyes m√°s despu√©s de la muerte de Sharkalisharri, los cuales es posible que reinasen en Agad√©. Esta ciudad hab√≠a adquirido caracter√≠sticas de gran capital, por lo que es probable que su supervivencia resultase poco viable tras la p√©rdida del territorio imperial. Se sabe que finalmente los n√≥madas gutis, que habitaban las monta√Īas pr√≥ximas a Agad√©, tomaron la ciudad y posiblemente toda la regi√≥n septentrional. En el sur las ciudades prosperaron y es posible que las reformas realizadas por los sarg√≥nidas les beneficiasen finalmente.8‚Äč4‚Äč

Influencia

Inscripci√≥n de Naram-Sin que narra la construcci√≥n del templo de Marad por su nieto Lipit-Ili hacia 2250 a. C.

La dinast√≠a de Sarg√≥n de Acad fue la primera a lo largo de la historia que consigui√≥ el dominio sobre pueblos diversos culturalmente, con lo que se puede decir que constituy√≥ el primer imperio de la historia. Sus conquistas dejaron una impronta imborrable sobre las generaciones posteriores, cuyas tradiciones le considerar√≠an el mejor monarca de la historia, el arquetipo de rey longevo y de gobierno eficaz. Se elaboraron leyendas que le otorgaban un linaje divino y las historias de sus conquistas circularon mucho m√°s all√° de las fronteras de sus dominios.4‚Äč

Entre las leyendas de su nacimiento destaca la que se deja entrever en la lista Real Sumeria. Seg√ļn esta leyenda, Sarg√≥n hab√≠a sido hijo de un jardinero del palacio del rey de Kish que ascendi√≥ al cargo de copero. En un momento dado los dioses deciden que el reinado de Ur-Zababa, el hasta entonces rey, debe finalizar, recayendo la realeza en Sarg√≥n.

Otra leyenda narraba que Sarg√≥n hab√≠a sido hijo de una sacerdotisa ¬ęen¬Ľ ‚Äēpuesto que sol√≠an ocupar mujeres de la realeza‚Äē y un extranjero de las monta√Īas. Su madre habr√≠a dado a luz en secreto y dejado al reci√©n nacido en un cesto de mimbre flotando en el r√≠o. La corriente habr√≠a arrastrado a Sarg√≥n hasta ser recogido por un aguador de nombre Aqqi, que le ense√Ī√≥ el oficio de jardinero. Su ascenso al puesto de rey se habr√≠a debido a que la diosa Ishtar le habr√≠a tomado cari√Īo mientras ejerc√≠a de jardinero.

Sobre su sucesor m√°s c√©lebre, Naram-Sin el mensaje de las leyendas era bastante bien diferente. As√≠, una leyenda sumeria narraba que la ca√≠da del Imperio acadio se hab√≠a debido a la p√©rdida de favor del dios Enlil. Naram-Sin, conocedor de esto a trav√©s de un sue√Īo, espera durante siete a√Īos (siete a√Īos representan simplemente una cifra muy grande) a que los dioses cambien de parecer. Pasado ese tiempo el rey desespera y dirige a su ej√©rcito al templo de Enlil y lo destruye, arrojando al fuego las vasijas sagradas. Como represalia, el dios castiga a la ciudad con la llegada de los b√°rbaros gutis de h√°bitos n√≥madas, que arrasan la ciudad y hacen retroceder a la regi√≥n a los tiempos de antes de que las ciudades fuesen construidas.4‚Äč

Cultura

La estela de Naram-Sim conmemora la victoria del monarca acadio contra el pueblo de los lullubi de los montes Zagros. La imagen representa a un rey casi mitol√≥gico, del doble del tama√Īo de sus soldados. 2250 a. C.7‚Äč6‚Äč

Sarg√≥n dio numerosos puestos administrativos a ciudadanos de su regi√≥n original, cuya lengua era el acadio, el cual posiblemente vivi√≥ en esta etapa una gran difusi√≥n. La escritura de esta lengua sigui√≥ un modelo desarrollado en el √°rea de Ebla, en la actual Siria, que adaptaba la escritura cuneiforme a la lengua semita. Este modelo de escritura fue el m√°s utilizado en la administraci√≥n del Imperio acadio, si bien se mantienen numerosos documentos e inscripciones biling√ľes, escritas tanto en acadio como en sumerio.4‚Äč As√≠, aunque la lengua sumeria sigui√≥ siendo utilizada es probable que las conquistas de Sarg√≥n y su prestigio, diesen un impulso fundamental a la lengua acadia, facilitando que en los siglos posteriores se impusiera finalmente el acadio.7‚Äč

Arquitectura

Los posibles restos de las ciudades de Akkad y de Sippar siguen sepultados en lugares ignotos. Este desconocimiento completo de los que en su día fueron centros principales del imperio acadio nos priva de posibilidad de contemplar y enjuiciar aquellos monumentos que mejor pudieran reflejar su estilo y concepciones arquitectónicas. En tanto que no se produzcan descubrimientos en este sector, hemos de contentarnos con obras de restauración llevadas a cabo por los acadios en edificios antiguos, como es el caso del Palacio y el Templo de Tell Asmar, y con un par de ejemplos de edificios de nueva planta, magníficos ciertamente los dos en capitales provinciales del Imperio: Tell Brak, en Siria, y Asur, en el corazón del futuro territorio de los asirios.

El gran edificio excavado en Tell Brak, construido y utilizado para dep√≥sito de mercanc√≠as en el centro de la cuenca del Kabur, se fecha en la √©poca de Akkad porque sus adobes ostentan el nombre de Naram-sin. Basta mirar un momento su plano, para comprender que no es una realizaci√≥n gradual, con un n√ļcleo al que se van a√Īadiendo postizos para satisfacer nuevas necesidades, sino una creaci√≥n √ļnica, racional, calculada de antemano hasta sus m√≠nimos detalles. Como observa Moortgat, los acadios tendieron a moldear la realidad en hormas preconcebidas, seg√ļn pone bien de manifiesto su esquema de las ¬ęCuatro Partes del Mundo¬Ľ; las ideas deben imponer sus perfiles a las cosas, el esp√≠ritu a la materia. El palacio de Tell Brak es un elocuente testigo de su mentalidad. Aquella impresionante mole, de 111 por 93 metros, deb√≠a parecer a los pueblos de la llanura de siria un s√≠mbolo pavoroso de la autoridad acadia. Sus muros exteriores, de diez metros de espesor, lo ce√Ī√≠an de un cintur√≥n infranqueable. El plano dice lo que era: un dep√≥sito de mercanc√≠as y tributos, organizado alrededor de cuatro patios, uno de ellos mucho mayor que los otros tres. Su √ļnica puerta, de once metros de ancho, daba a un espacioso zagu√°n, flanqueado por los lugares de administraci√≥n; del zagu√°n se pasaba a un patio de cuarenta metros de lado. Hay que imaginar all√≠ a las caravanas descargando sus fardos, pasada la inspecci√≥n de los escribas estacionados en el portal. Despu√©s de descargadas en el patio, las mercanc√≠as eran depositadas en los almacenes, ordenados como un casillero de huecos, todos en la misma altura, aislados o por parejas en torno a cuatro patios. Los almacenes recib√≠an de estos la luz y la ventilaci√≥n. El edificio no parece haber tenido m√°s planta que la excavada y quiz√°s unas torres de defensa a los lados de su √ļnica puerta, algo m√°s altas que los restantes muros, para servir de atalayas.

En el Templo de Abu, en Tell Asmar, los acadios introdujeron un cambio significativo: dividieron la cella en dos mitades por medio de un grueso muro transversal, con abertura en el centro, de manera que una vez pasado la puerta exterior del santuario, el visitante se encontraba en una antecella. Para ver la estatua y los altares del dios, el visitante deb√≠a dar unos pasos y colocarse en el eje central del edificio. El nuevo sistema rompe con la tradici√≥n del acercamiento por el eje acodado, y m√°s a√ļn indica la disposici√≥n t√≠pica de los templos neosumerios, en los que la cella propiamente dicha ser√° una estancia m√°s ancha que larga. Un solo ejemplo no basta para determinar si el nuevo sistema fue general entonces, pero en todo caso la reforma introducida en el Templo de Tell Asmar tiene el valor posible de antecedente de una soluci√≥n llamada a imponerse m√°s tarde.

Durante el Imperio acadio se sigui√≥ la costumbre sumeria de levantar grandes estelas y monumentos conmemorativos escritos en lugares especiales de las ciudades. Con estas obras se demostraba el poder del imperio y se publicitaban sus √©xitos militares. En el arte acadio, la figura central de la obra se representa en mayores proporciones que el resto de la composici√≥n, que generalmente contiene escenas dram√°ticas. Un buen ejemplo es la estela de Naram-Sin, donde el monarca, coronado por un casco de cuernos que indica su car√°cter divino, tiene el doble de tama√Īo que las dem√°s figuras.4‚Äč

Predecesor:
Período Dinástico Arcaico
Historia de Mesopotamia Imperio acadio
siglo XXIV a. C.-siglo XXII a. C.
Sucesor:
Renacimiento sumerio

Información obtenida de: Wikipedia

Resumen
El imperio acadio
Nombre del artículo
El imperio acadio
Descripción
El Imperio acadio (en acadio: ūíÜ≥ūíĆĶūí܆ ¬ęmńĀt Akkadi¬Ľ; en sumerio: ūíÄÄūíāĶūíČąūí܆ ¬ęa-ga-de¬Ľ) fue un gran reino de Mesopotamia formado a partir de las conquistas de Sarg√≥n de Acad en el siglo¬†XXIV¬†a.¬†C., considerado por varios historiadores como el primer imperio en la historia de la Humanidad.
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Y despues de todo... algo ocurrio

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